Las protestas a lo largo y ancho del país no son fruto exclusivo de la desconexión de un gobierno sordo, el Congreso de la República es tan responsable como las demás instituciones que hoy están entre el ceño fruncido de los manifestantes. Sin embargo, esta semana el legislativo probó que dadas las condiciones aún es un escenario para fomentar el cambio: sí se puede.

Debo confesar que la semana me dejó varias sorpresas, tan inesperadas como positivas. En primer lugar, se dio la caída de la reforma de salud, la cual no hubiera sido posible sin la gran disrupción de la protesta social que obligó a los políticos tradicionales a prestarle atención a un debate que veníamos dando hacía meses y que solo se hizo visible desde las arengas y los deseos de una ciudadanía activa e informada.

En segundo lugar, pudimos celebrar la aprobación del proyecto de ley que busca eliminar las tarjetas profesionales, que si bien es un proyecto polémico al cual varios representantes de oposición decidieron darle la espalda, es una medida que facilitará la inserción de cientos de jóvenes profesionales al mercado laboral. No olvidemos que en muchas ocasiones esta tarjeta puede costar 10 veces más de lo que muchos estudiantes de universidad pública deben pagar por un semestre y termina siendo no más que una barrera absurda para poder ejercer.

Es innegable que la protesta social le ha abierto los ojos a un sector de la clase dirigente que desconoce totalmente lo difícil que es acceder a educación y trabajos de calidad en el país. Una victoria más muchachas y muchachos.

Y, por último, pero no menos importante, la Ley Comida Chatarra logró avanzar a último debate. Este es un proyecto con el que buscamos que los productos comestibles ultra procesados que pueden causar problemas de salud a mediano y largo plazo porten una etiqueta frontal de advertencia para que así al comprarlos y consumirlos las personas sepan con claridad y de manera sencilla a los riesgos que se exponen. Luego de varios años de esfuerzo y enfrentamiento con los tentáculos del lobby corporativo, el etiquetado frontal está más cerca que nunca antes de ser una realidad en el país.

Cada uno de estos tres escenarios es sin duda un paso más en la mejora de la calidad de vida de los y las colombianas, sin embargo, estos solo son posibles en la medida en que en el legislativo exista la voluntad política de reconocer estas problemáticas y solventarlas. Es cierto que la protesta de los cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas que se reúnen a diario en las calles ha amplificado los clamores de la gente y ha clarificado ante los ojos esquivos del legislativo sus necesidades, pero estas iniciativas que hoy celebro no surgieron en el marco de la protesta, surgieron mucho antes. ¿Por qué? Porque existe un grupo de legisladores, en el que no me da pena incluirme, que si estamos conectados con la ciudadanía y sus peticiones.

El Congreso de la República es útil siempre que haya voluntad política al interior de la institución y esta esté conectada con la cotidianidad de la ciudadanía de a pie. Por ello aprovecho este espacio a invitar a cada colombiano y colombiana a que siga con atención lo que pasa en el Congreso y siga atención las discusiones, pues es así como finalmente sabrá quienes defienden lo indefendible y trabajan para beneficio exclusivo de unos pocos.

Tome su voto, entréguelo al candidato/a de su elección y manténgase al tanto de qué fue lo que hizo esa persona con la confianza y la responsabilidad que usted ha sabido otorgarle durante el cuatrienio. Si ha incumplido reclámelo y participe de la discusión, solo así la democracia es efectiva y nos mantendremos alejados de el escenario actual en el que la represión y los abusos de autoridad son el pan de cada día.

¿No sabe qué hacer con su indignación o por dónde empezar? Fácil, inscriba su cédula y escoja el puesto de votación en el que le sea más sencillo ejercer el voto. Y en el tiempo que nos separa de las elecciones podrá ir conociendo mejor a quien sea que le parezca la mejor opción. Si vota de manera consciente la mejora en la calidad de vida de todos los y las colombianas dejará de ser una utopía y juntos nos iremos convenciendo cada vez más de que ¡Sí se puede!

El gobierno está desconectado de la gente. Conéctese usted con el país.

PD: El proyecto de eliminación de tarjetas profesionales y la ley comida chatarra aún tienen debates pendientes sin fechas definidas, luego de ser anunciados usted puede seguir las discusiones a través de las transmisiones de YouTube de las comisiones de senado y cámara o por el Canal Congreso. Mantenerse enterado parece difícil, pero al final del día no lo es tanto.