Mejor que los pobres se queden pobres

Mejor que los pobres se queden pobres

Por Juan Luis Castro Córdoba

Dejemos algo claro, Colombia tiene un hueco fiscal en su presupuesto de 2019, pero no puede ser posible que la única salida sea gravar con un impuesto del 18% a casi el 80% de la canasta familiar, entre otras medidas regresivas contra la población pobre y de clase media que el Gobierno de Iván Duque pretende instaurar con su Ley de Financiamiento, una Reforma Tributaria disfrazada que incluso horas antes de ser radicada ya era motivo de indignación general.

 

Los genios detrás de esta propuesta buscan aumentar el IVA del 0% al 18% en productos como el arroz, los huevos, la papa, el tomate, la cebolla y la carne, importantes para la nutrición de la población, lo disminuyen a las gaseosas (y a otros) del 19% al 18% y desestiman otras iniciativas encaminadas a instaurar gravámenes adicionales a productos poco saludables y que contribuyen con la obesidad, como las gaseosas.

Además, planean aumentar el impuesto a los libros, los cuadernos, los textos escolares, los periódicos y las revistas. Díganme, ¿cuándo progresa un pueblo con hambre y sin educación?

De entrada nos piden confiar en el criterio del Gobierno Nacional para asignar la compensación del IVA, pero parecen olvidar que la corrupción, el gran mal del país, ya ha hecho de las suyas al interior de la DIAN en el pasado: en 2011 un fraude por devolución de IVA sumó $1 billón. ¿Cómo confiar cuando sabemos que en este país, al momento de hacer la ley, ya está lista la trampa?

Otra de las falacias más descaradas es decirles a los colombianos que se les devolverá el IVA si ganan hasta un salario mínimo. Esto es falso: solo se hará una devolución a quienes ganen menos de $250.000, es decir, que están por debajo de la línea de pobreza. La reforma, como si fuera poco, deja entrever que involucrará movimientos bancarios no gravables. ¿Planea el Gobierno bancarizar a las familias más pobres, que en zonas rurales y apartadas, en la práctica, no podrán acceder a esa devolución? ¿Cree el Presidente que es una buena idea negociar con el dinero de los más pobres?

Para completar, el Presidente de la ‘economía naranja’ revela que habrá incentivos tributarios para empresas en este renglón de la economía, pero con los siguientes requisitos: mínimo 10 empleados directamente relacionados con las industrias de valor agregado tecnológico y actividades creativas y cumplir con montos mínimos de inversión de 25.000 UVT en un plazo máximo de tres años gravables, es decir, $828.900.000.

Todo esto mientras se mantienen exentos del impuesto los intereses y rendimientos financieros por operaciones de crédito, los leasings y los planes de medicina prepagada, se hunden los proyectos de ley de la Consulta Anticorrupción y las promesas de campaña de Duque de “buscar un crecimiento de la economía, expandiendo la clase media y reduciendo la pobreza” se diluyen.

A este paso le va a salir menos caro al Presidente decir que es mejor que los pobres se queden pobres: no hay cómo justificar el tremendo golpe al bolsillo que significaría esta Ley.

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