Irresponsables

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El Congreso de la República, por más presiones a las que esté expuesto no puede ir en contra de preservar un preciado bien común como lo es la salud pública.

Por Juan Luis Castro

Con todas las condiciones dadas para que, en el marco de la emergencia sanitaria, el Congreso de la República pudiera comenzar sus actividades de manera ágil y segura, la discusión sobre el inicio de las sesiones del legislativo parece haberse zanjado hacia el peor de los escenarios posibles: sesionar presencialmente.

Es cierto que nuestra labor como representantes del electorado no debe detenerse ante el panorama de salud pública, pues las necesidades de los colombianos no dan espera; sin embargo, lo anterior no es motivo suficiente para poner en riesgo la vida de los 107 Senadores, los 171 Representantes y nuestras respectivas familias.

Si bien es cierto que no existía una norma que permitiera el funcionamiento virtual del Congreso, ahora que la hay (a través de la expedición del decreto 491 que les da piso legal y vida jurídica a las sesiones virtuales), quienes tienen la responsabilidad de poner en marcha el Congreso, optan por obviarla. Enardeciendo así una discusión que cada vez responde más a intereses dilatorios que al deber ser del legislativo.

A los colegas y ciudadanos que reclaman que al igual que el talento humano en salud, la policía y el campesinado, los congresistas deberíamos seguir trabajando de manera presencial, les pregunto: ¿Cuál es la razón por la que el funcionamiento del congreso es posible si y sólo si cuenta con nuestra presencia en el recinto?

Por el contrario, los invito a no poner en riesgo, por cumplir con las sesiones presenciales, estas labores esenciales que son la base de la estabilidad para poder acogernos a la cuarentena. No olviden que el objetivo es aplanar la curva.

Entiendo la preocupación latente de un sector de la opinión pública por las formas que pueden tomar en el ámbito virtual fenómenos tan propios de los pasillos del Congreso como lo son el cabildeo y la mermelada. Me atrevo a afirmar que en cierta medida la comparto. No obstante, confío en que las mesas directivas de Senado y Cámara están en capacidad de ofrecer las garantías suficientes para poder sesionar de manera virtual.

Quiero ser enfático en que sesionar de manera presencial en el Congreso no debe ser considerada una opción dada la situación de salud pública, pero tener el Congreso silenciado tampoco. Por ello debemos entender el contexto para el que se legisla en la actualidad.

No dejemos pasar la oportunidad de modernizar el Congreso y estar a la altura de la coyuntura sin poner en riesgo a más ciudadanos. Debemos sesionar de manera virtual. Los invito a que juntos ¡Cuidemos la salud y la democracia!

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