Democracia sin vetos

Democracia sin vetos

Yo fui vetado y se lo que se siente. Cuando a uno lo vetan, uno es como un paria, como alguien indeseable, es casi como si olieras feo. El autoestima duele, el amor propio queda herido, esto sumado a lo que implica ser negro en sociedades tan racistas como las contemporáneas.

Por: Juan Luis Castro, Senador de la República por el Partido Alianza Verde.

Soy Juan Luis Castro Córdoba, médico, psiquiatra, salubrista público, hijo mayor de Piedad Cordoba y fui electo Senador de la República en el 2018 por el partido Alianza Verde. He dedicado mi accionar en el Senado a temas medioambientales (fui el autor de la tutela que concedió derechos al Río Cauca), temas coyunturales (frené la venta de ISA a privados con mis debates de control político) y de Salud. Me he dedicado de lleno al seguimiento del Covid 19 y al manejo de la emergencia sanitaria, he sido autor de más de 40 proyectos de ley y actualmente promuevo una Consulta Ciudadana para transformar el sistema de salud colombiano. Poniendo esto de contexto quiero sumarme a un proyecto político amplio y pluralista que promueva el cambio en este país, pero el problema es que quienes se sienten vetados hoy, me vetaron ayer.

En las pasadas elecciones presidenciales y de Congreso la Colombia Humana, así como sectores de mi propio partido evitaron cualquier aparición o cercanía conmigo en campaña por ser el hijo de Piedad Córdoba, dijeron que era mejor no salir con el hijo de Piedad porque eso les quitaba votos. En las regiones y especialmente en los municipios pequeños ustedes saben que las diferencias entre los participantes de los verdes, Colombia Humana, Polo, incluso liberales, se van desdibujando, son como las mismas personas y todas se conocen entre sí. Pues cuando iba a hacer campaña al Senado muchas personas, incluidos de la Colombia Humana, se salían de las fotos donde yo estaba, luego supe que habían dado la orden desde arriba de que “mejor no saliéramos con el hijo de Piedad Córdoba”.

Para hablarles con franqueza yo ya estoy curtido de rechazos, vetos, discriminaciones y desplantes, para nosotros los Castro Córdoba eso ya es como un destino. Yo sé lo que significa que atenten contra tu vida, que te miren feo en la calle, que los compañeros del colegio se alejen, que te nieguen arrendar un apartamento pese a que tienes todo en regla, ir con mi mamá y que te insulten, yo estaba acostumbrado a eso por parte de la derecha, ¿pero desde la izquierda?.

A los mismos que hoy hablan de un “pacto histórico abierto, incluyente, amplio” me gustaría preguntarles si ahora sí me van a incluir o si por ser el hijo de Piedad Córdoba me van a seguir vetando. A los mismos que hoy hablan de democracia, igualdad y diálogo, me gustaría preguntarles si el que mi madre haya sostenido posturas políticas incómodas es motivo para que a mi también me consideren un paria y es mejor tenerme de lejos.

Se los dije al inicio, yo fui vetado y sé lo que se siente, lo fui por la derecha y por la izquierda.

Y a quienes ayer me vetaron hoy les pregunto, ¿qué fue lo malo que hizo mi mamá? ¿sacrificar todo su capital político por la paz? ¿enfrentarse a lo peor de la extrema derecha del país? ¿someterse a que periodistas atornillados al gobierno de turno la señalaran, la estigmatizaran y la desprestigiaran porque no estaba del lado del Gobierno de Uribe en su momento de más alta popularidad? ¿ser chuzada, amenazada, secuestrada, exiliada, desprestigiada con propaganda sucia por el mismo DAS? ¿todo porque tuvo la valentía de hablar de paz y acuerdo humanitario, en medio de un país eufórico por la guerra?

Es que quiero recordarle a Petro, Claudia López, Roy, Benedetti, Velasco, Cristo, a todos, que hablar de paz en el proceso que impulsó Santos fue relativamente fácil, pero les pregunto, ¿Quién fue la única que habló de paz, la única que habló duro, en los dos gobiernos de Uribe?

A mi mamá le cuestionan haber sido amiga de Chávez, pues fue Chávez quien facilitó muchas de las liberaciones de los secuestrados por las FARC. Este proceso de paz que tanto respaldan hoy liberales, verdes, petristas, incluso congresistas de la U y que es modelo mundial, pues no olviden que fue el mismo Chávez quien lo salvó desde su mismo lecho de muerte. De modo que Piedad tiene razones de sobra para guardarle gratitud al chavismo, ¿y eso la convierte en una paria? Yo no soy, no he sido y jamás seré chavista. pero no tengo problemas en reconocer lo que fue un hecho positivo para nuestro país, ¿eso me hace un paria a mi o a los politiqueros de esos que buscan la mejor foto para aprovechar después el tema?

A mi mamá le cuestionan su “cercanía con las FARC”, pues yo les pregunto, ¿No que Piedad iba a ser la candidata presidencial de las FARC?¿No que era de las FARC? Mencionenme un solo excombatiente que haya dicho que mi mamá estuvo en sus campamentos con un fusil como una más, o uno solo que haya dicho que mi mamá era parte de esta organización. La verdad es que las FARC se desmovilizaron y quedó claro que Piedad nunca fue parte de ellos. Otra cosa es que mi mamá tuviera afinidades ideológicas con este grupo insurgente como las tienen muchos después de la media noche cuando nadie los ve y al escondido de la opinión pública en la izquierda, ¿El que haya sido honesta la hace paria?

No puedo terminar sin mencionar que algunos de quienes impulsan y hacen parte ahora de la contienda “sin vetos” han tenido y tienen investigaciones delicadas por accionares non santos en su vida privada y pública. Pero, para ellos mismos, el pecado de ser hijo de piedad, es más grave. Donde queda la coherencia ideológica y de formas de la supuesta línea dura de la izquierda. ¿Será que la tal izquierda es una ilusión, o más bien sincerémonos y  estamos ante políticos que son actores sin guión?

Sé que hoy en mi partido se lleva a cabo un debate fuerte sobre la necesidad de una alianza electoral de la llamada centro izquierda y así poder ganar en primer vuelta, sé que es verdad que si los sectores progresistas no se unen puede ganar la derecha de nuevo y seguiremos cuatro años más con otro gobierno ruinoso y politiquero. Pero como Senador de la República, por respeto a mi electorado, por honrar el legado de mi mamá, y por todo lo que hemos tenido que pasar para llegar hasta aquí, a quienes promueven un “pacto histórico, amplio e incluyente”, les recuerdo que ustedes mismos son quienes se han encargado los vetos de los que hoy se quieren desmarcar…

P.D: me llama muchísimo la atención que la Colombia Humana no se pronunció sobre la aceptación del partido FARC en su pacto histórico.

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