Colombia no aguanta un error más

Colombia no aguanta un error más

Como ciudadano no puedo negar lo mucho que me preocupa el escenario de la pandemia. Ante el desbordante flujo de información acerca del virus en el que estaba sumido el mundo hace algunas semanas debo confesar que sentí miedo.

Por Juan Luis Castro

El miedo como respuesta instintiva bien puede salvarnos de una situación de riesgo, pero de manera simultánea puede nublar el entendimiento del panorama llevándonos a una decisión errónea, por eso el manejo de una emoción no puede ser el lugar desde el que se proponen las medidas que garanticen nuestra protección. 

Lejos del miedo y la zozobra ocasionales del confinamiento, he venido haciéndole seguimiento a la expansión y a los impactos del COVID-19. Desde el mes de enero que encendió las alarmas del mundo, al 6 de marzo cuando se confirmó el primer caso en Colombia, hasta hoy que estamos a puertas de una apertura “parcial” del país, de ahí que hoy tenga una preocupación que no había tenido antes.

Hemos convivido con el Coronavirus poco más de dos meses y apenas hemos logrado hacer pruebas sobre aproximadamente el 0.25% de la población. El Gobierno excusa el bajo número de pruebas en la falta de disponibilidad de los reactivos, problema con el que aparentemente no han tenido que lidiar otros países de la región:

De los 127.105 test realizados para el día 60 desde la llegada del virus a Colombia, 8.613 han sido diagnósticos positivos, de los cuales 2.013 se han recuperado y 378 han fallecido. La tasa de letalidad va en 4.4%.

El Gobierno permitirá la apertura de 900 municipios a lo largo y ancho del territorio nacional, en los que no se conoce con exactitud la efectividad o implementación de las medidas preventivas contra el virus. No hemos tomado las pruebas suficientes para poder afirmar que en ninguno de estos municipios hay contagios. Entonces ¿Qué elementos de juicio guían la decisión del Presidente?

La mayoría de municipios sobre los que actúa la medida son de categoría 4, 5 y 6, es decir, los más pobres: en los que el margen de acción con los recursos disponibles para la salud es muy corto, en donde la capacidad instalada para la atención es insuficiente, donde no hay suficientes profesionales calificados, ni hay capacidad de reacción como en las grandes ciudades. Entonces ¿Tenemos garantías para reanudar las actividades productivas en estos municipios? No.

Entiendo que la economía requiere de una reactivación gradual y con TODAS las medidas de salud y bioseguridad posibles, pero es precisamente la ausencia de estrategias masivas de detección del virus en esos municipios lo que hoy “permite” que reanuden sus actividades. No se pueden tomar decisiones de tal envergadura sin certezas absolutas.

Respetuosamente quisiera preguntarle Presidente Duque ¿tiene miedo? Parece que ignora que las decisiones que ha tomado van a hacer que el impacto de esta pandemia sea muy complejo. Las peores decisiones en salud pública son las que se toman por presión de sectores e intereses AJENOS a la salud.

Por lo que sabemos el Gobierno Nacional ha perdido 2 meses y varios miles de millones de pesos que pudieron haber sido destinados a la atención de la emergencia, pero, aún tenemos tiempo, si vemos el total de casos positivos:  el 65,8% han sido atendidos en su casa; 5,5%, en salas generales de hospitales y 1,5% en unidades de cuidados intensivos. Aún podemos aplanar la curva.

Craso error comete el Gobierno Nacional al, con los ojos vendados, reanudar las actividades productivas en 900 municipios del país sin antes garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Ojalá no sea demasiado tarde cuando tengamos que volver a una cuarentena absoluta a raíz de estas decisiones equivocadas y ojalá en ese momento haya garantías de seguridad alimentaria en todo el país y el Talento Humano en Salud cuente con la protección necesaria para enfrentar el virus. Colombia no aguanta un error más.

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