Carta abierta a la ciudadanía: ¡A marchar el 21 de Noviembre!

Carta abierta a la ciudadanía: ¡A marchar el 21 de Noviembre!

Comparto la insatisfacción ciudadana con el Gobierno nacional que, sinceramente, parece más un “desgobierno”. Voy a marchar el 21 de Noviembre como protesta: creo que el Presidente y su administración deberían escucharnos y garantizar el derecho a la legítima protesta en lugar de intentar desvirtuar nuestros motivos, con mentiras y posverdades.

Por Juan Luis Castro

Hace 14 meses, en su posesión presidencial, Iván Duque inspiraba aires nuevos por su juventud, pero en el transcurso de su mandato ha demostrado que sus políticas son “las de siempre” y que favorecen a “los de siempre”. Desde sus primeras iniciativas ha quedado claro que está trabajando de espaldas a la ciudadanía, en favor de grupos de interés muy específicos, los de altos ingresos , y en lugar de cambiar de estrategia hacia reconocer los intereses legítimos de la población, se ha concentrado en ganar congresistas para aprobar sus iniciativas legislativas. Todas las críticas del Centro Democrático en contra de la “mermelada” de Juan Manuel Santos ahora aplican en contra de ellos mismos. En fin, es un Gobierno que no escucha y no asume responsabilidades. 

El descontento es generalizado, no es aislado de algunos Congresistas de la Bancada Alternativa, sino que tiene eco hasta en sectores tradicionalmente afines al Gobierno y en todas las regiones del país. En principio, la marcha fue convocada para rechazar las ideas que andan rondando respecto a las reformas laboral y pensional entrantes, pero se ha extendido y ahora hay tantas motivaciones válidas como ciudadanos que vamos a marchar.

Es necesario reconocer que aún no se ha radicado oficialmente una reforma pensional o laboral, que existen iniciativas de organizaciones cercanas al Gobierno y que es sospechoso el nulo rechazo del Gobierno a estas. También, es necesario reconocer que el Gobierno ya hizo modificaciones a las pensiones y al sistema laboral en el “Plan Nacional de Desarrollo”. Actualmente, muchos colombianos y sus familias corren con el riesgo de perder sus ahorros pensionales por terminar en “Beneficios Económicos Periódicos” – BEPS, que no son heredables. También está abierta la puerta a la contratación por horas, que hace imposible el acceso a una pensión digna. Estos son hechos concretos. 

Creo que además de las motivaciones propias de cada colombiano y colombiana, tenemos el deber de marchar para exigir al Gobierno que respete el derecho constitucional a la protesta social. Hace pocos meses el entonces Ministro de Defensa, antes de su renuncia por un bombardeo donde murieron 18 menores, y la Ministra del Interior, propusieron regular la protesta social. Luego, un Senador de la coalición de gobierno presentó el Proyecto de Ley que pretende restringir las marchas exclusivamente a los fines de semana, ambas cosas reprochables, inentendibles e inconstitucionales, más graves aún viniendo de funcionarios públicos.  Finalmente, el Gobierno no se ha pronunciado en lo absoluto sobre las múltiples denuncias por infiltrados en las recientes marchas para generar violencia. El próximo jueves espero y promuevo marchar pacíficamente, pero sin duda la inacción del estado frente a infiltrados le genera miedo a muchos ciudadanos. La violencia sólo trae más violencia y nuestra historia da cuenta de ello. 

Creo también que debemos exigirle al Gobierno que cumpla con las promesas por las que fue elegido. En campaña prometió “menos impuestos”, pero presentó una Reforma Tributaria que pretendía gravar con IVA la canasta básica familiar, generó exenciones tributarias a los más ricos del país y de paso más pérdidas en las finanzas nacionales que nuevos ingresos. También prometió que iba a acabar con el derroche de recursos, pero planeó vender ISA, una de las compañías estratégicas más rentables del país. El incumplimiento del Fracking es igual. Estos elementos como una lista larga de promesas incumplidas y que aumentan el descontento ciudadano. En fin, cumplir la palabra es un acuerdo básico.

Creo que la política debe ser direccionada en pro del desarrollo del país y, así, debe beneficiar a todos los ciudadanos. Creo también que las políticas públicas deben basarse en lógica, ética y evidencia. Cuando esto sucede, no es necesario esconderse de la ciudadanía ni desvirtuarla y, por el contrario, la ciudadanía estaría identificada con los políticos y ejercicio que hacemos.

Quiero terminar esta carta invitando a marchar sin violencia, sin caer en provocaciones y siempre conservando la esperanza de que Colombia puede ser mejor. Pidiéndole al gobierno que escuche a sus ciudadanos y trabaje por su bienestar. Bajo esta dirección encontraría a muchos congresistas dispuestos a respaldar sus iniciativas. En caso contrario, seguiremos en oposición. Este gobierno tiene que aprender que con soberbia no se puede direccionar un país. La confianza se construye y este gobierno tiene que aprender a hacerlo.

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