Eutanasia: el derecho a morir dignamente

Eutanasia: el derecho a morir dignamente

La eutanasia es una práctica conocida como “la muerte dulce” que hace referencia a la interrupción voluntaria de la vida en pacientes terminales, sin embargo, en términos más complejos, esta acción simboliza el fin de la vida, el desprendimiento de este mundo y la separación definitiva entre la familia y un ser querido.

Por Juan Luis Castro

Colombia es uno de los cinco países en el mundo que, junto con Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Canadá, legalizó la eutanasia. Desde el año 1997 se despenalizó gracias a una sentencia de la Corte Constitucional y desde el año 2014 se instó al Ministerio de Salud a regular el procedimiento. Hasta septiembre de 2018 esta práctica había sido realizada a más de 36 personas, sin embargo hoy en día son más de 50 pacientes terminales que esperan por un médico que practique este procedimiento, pues los que trabajan en algunas EPS se niegan a ejecutarlo acudiendo a la objeción de conciencia. En términos internacionales, Holanda fue el primer país del mundo que legalizó la eutanasia. El Parlamento holandés aprobó la eutanasia y el suicidio asistido en 2001.

Para contextualizar, el suicidio asistido y la eutanasia son dos conceptos diferentes, en el primero, los profesionales de la salud solo pueden asistir el suicidio más no ejecutar la acción, en el segundo, son los encargados de provocar la muerte del paciente, en el caso de Colombia siempre con la condición de padecer una enfermedad terminal que provoque un sufrimiento constante, insoportable y que no puede ser aliviado, bajo la garantía de un comité multidisciplinario que verifique el cumplimiento de todas las condiciones.

El primer caso legal de la interrupción voluntaria de la vida en Colombia fue el de Ovidio González, el padre del reconocido caricaturista “matador” quien padecía de cáncer en su rostro, la decisión fue tomada en la primera mitad del año 2015 cuando los miembros de su familia estuvieron de acuerdo y los expertos en salud accedieron a realizar el procedimiento.

Asimismo, Colombia es el único país del mundo en el que la práctica de la eutanasia ha sido reconocida como un derecho fundamental por el Tribunal Constitucional, que reconoció la eutanasia activa como un derecho de los enfermos directamente derivado del reconocimiento constitucional de la dignidad y la libertad individual.

El análisis acá radica en el dilema entre la vida y la muerte, pero sobretodo en la importancia que le damos en la sociedad. Tomar una decisión como la eutanasia no es fácil, pues una vez tomada no habrá reversa, por eso la responsabilidad que asume el paciente en conjunto con su familia es un decisión basada en el amor y la empatía, sin embargo, en muchos casos es tan difícil tomar dicha decisión, pero es aún más complicado superar ese momento.

Es necesario hablar de salud mental en este tipo de casos, pues no es fácil una decisión de esta magnitud que implica la interrupción de la vida de un ser querido de manera voluntaria y consciente, razón por la que es importante y prioritario un acompañamiento psicológico o psiquiátrico para la estabilidad emocional de las personas. 

Actualmente en Colombia se discute la objeción de conciencia sobre decisiones trascendentales dentro de las EPS; a pesar de haberse aprobado ya hace algunos años esta práctica, se debe contemplar la salud mental y un acompañamiento antes, durante y después de haber determinado la opción de la eutanasia para su familiar.

Estoy comprometido con la Salud de los colombianos, por esta razón, he pedido en diferentes escenarios que se contemple y se incluya la salud mental en cada decisión que se tome en el Congreso, seguiré insistiendo y velando por una mejora sustancial del sistema de salud y garantías para los colombianos en pro del desarrollo en cada rincón del país.

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