Reflexiones de un debate de Control Político sobre Salud

Reflexiones de un debate de Control Político sobre Salud

En esta columna quiero compartir algunas reflexiones sobre los debates de control político que he llevado a cabo en el Congreso de la República. Para el país es importante que se se conozca y se pregunte por la gestión de las dependencias del gobierno.

Por Juan Luis Castro.

El debate a la salud que cité esta semana en la plenaria del Senado es el resultado de una lucha incansable que he sostenido en el Congreso de la República. Desde que asumí como parlamentario -hace un año- adquirí el compromiso de avanzar en pro de los intereses de los colombianos, empezando por el de preservar la vida y cuidar de ella, la salud ha sido mi prioridad. 

Todos los congresistas pertenecemos a una de las 7 comisiones constitucionales en las que se discuten iniciativas legislativas agrupadas por temas. Específicamente pertenezco a la Comisión IV que se encarga de discutir la Ley de Presupuesto, la Ley de Financiamiento y el Plan Nacional de Desarrollo. Temas que hacen parte de las grandes discusiones dentro del Congreso, asimismo, como congresistas tenemos la potestad de hacer seguimiento a la ejecución del gobierno y proponer cambios sustanciales a cada uno de los proyectos de ley, en comisión o en plenaria.

Aunque en ese escenario estudio y aporto con rigor a los diferentes temas de la agenda nacional, que en muchos casos  parece desconectada de las realidades que vive el país, he decidido poner siempre sobre la mesa las problemáticas de la salud. Muchos se sorprenden porque develo problemáticas de salud pública, salud mental o de la falta de garantías que tienen los colombianos para mantener condiciones de vida saludable y nutrición adecuada, dicen que “nadie le pone cuidado a esos temas” que “no son relevantes para el país”, pero he perseverado y sigo llevando a cabo audiencias públicas y debates de control político en todo lo relacionado con el sistema de salud, y en este caso, quiero compartir una reflexión que me hice a raíz del debate que tuve el martes pasado sobre Medimás.

Dicho debate tuvo como objetivos hacer un recuento histórico sobre las EPS que no hacen bien su trabajo, poner sobre la mesa todo lo que viene sucediendo con el caso Saludcoop – Cafesalud – Medimás, cuestionar el acuerdo de punto final que ya está adelantando el Gobierno Nacional con errores en su implementación y denunciar las maneras de proceder de altos funcionarios del gobierno con el sistema de salud.

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En este tipo de debates sucede algo muy particular, y es aquí donde quiero hacer una reflexión acerca de lo que viene sucediendo cada vez que me enfrento a estos escenarios, en mi experiencia como congresista durante los debates que he citado, encuentro que los ministros, directivos,  superintendentes o responsables de asumir y asistir al debate, siempre dicen que todo está bien y que todo tiene un sustento jurídico y una razón de ser, dando a entender que todo está bajo control ¡cuando en realidad es diferente!

Durante el debate del martes le recomendé al Superintendente de Salud Fabio Aristizabal, que cerrara las EPS que no funcionan correctamente y están haciendo mal su trabajo. Dentro de las funciones de su ejercicio, el Dr. Artistizábal tiene toda la potestad y autoridad para hacerlo, y solo de él  depende que miles de colombianos que hacen parte de EPS que no funcionan sean atendidos como se espera que el sistema de salud supla sus necesidades. 

Junto con mi equipo, nos tomamos el trabajo, de manera empírica e intuitiva, de realizar un ranking de las peores EPS en diferentes categorías para presentar durante el debate (Satisfacción del usuario, tutelas, niveles de atención, PQRS y cumplimiento de otros indicadores), lo curioso del tema es que en todos los ranking las mismas entidades se encuentran con la peor calificación, esto con el ánimo de insinuarle al Super, cuales son las que debe cerrar. Sin embargo, la respuesta que recibí del Superintendente fue que se está trabajando en eso, incluso que ya se han empezado a cerrar algunas, aspecto que me preocupa mucho porque esa eficiencia que dice tener no se refleja ni en documentos ni en la realidad y mucho menos en las personas que buscan un mejor servicio en la atención de salud.

Quiero dejar un mensaje para el análisis y la reflexión frente al objetivo primordial de los debates en el Congreso, en algunos casos, vemos que en realidad este tipo de espacios son opacados por el incumplimiento de los citados o por el ingenioso discurso de los funcionarios, sin embargo, es mi responsabilidad como congresista llevar a cabo esta veeduría y dejar constancia de lo que no se está realizando bien o falta por mejorar en el país.

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