Un sabor agridulce

Un sabor agridulce

Todas las personas estamos en total libertad de consumir alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, sin embargo, es necesario tener la posibilidad de conocer qué es lo que estamos consumiendo y qué consecuencias traería a futuro, así podemos tomar mejores decisiones.

Por Juan Luis Castro

En un sistema de salud como el colombiano de régimen contributivo, es decir, en el que pagamos quienes podemos por la salud de todos, debemos ser conscientes de que la mayor razón de muertes en el país son debidas a enfermedades no transmisibles como las cerebrovasculares, cardiovasculares, la diabetes, entre otras, y debemos asumir la responsabilidad económica de aportar al sistema de salud y tener conocimiento previo de qué es lo que consumimos y qué consecuencias traería a la salud.

Estoy seguro de que un consumidor al comprar una bebida que diga “Alto en azúcar” se lo piensa dos veces para hacer la compra y es consciente de asumir las consecuencias para su salud. Con esto no quiero decir que estoy en contra de las industrias azucareras y gaseosas, pues estas hacen un gran aporte a la economía del país empezando por la generación de empleo para muchos colombianos, pero no ese motivo económico no es suficiente para evitar rotular los productos con un etiquetado que no nos mienta e implementar impuestos saludables para combatir el consumo excesivo de este tipo de alimentos.

Es claro que implementar medidas saludables no significa un riesgo para estas industrias, pues un impuesto afectaría solo ⅛ parte de los ingresos totales, es decir, que estas empresas podrían implementar dichas medidas y aportar a la salud de los colombianos, pues un impuesto a las bebidas azucaradas tendría destinación específica, es decir, se destinaría a tratar directamente los problemas de obesidad y sobrepeso, y desincentivar el consumo a través de campañas de promoción y prevención.

Es increíble como los gremios respaldan el etiquetado GDA que es el etiquetado frontal de advertencia tal cual lo tenemos ahora, diciendo que es es claro y que no debemos poner atención a informaciones alarmistas y sin soporte científico cuando un estudio reciente de Educar Consumidores deja en evidencia la falta de regulación con los alimentos, pues demostraron científicamente que el etiquetado en 66% de los casos miente.

La obesidad y el sobrepeso a causa del azúcar son un problema que tenemos que combatir, más de 23 millones de colombianos y colombianas están en esta condición. 1 de cada 3 jóvenes y adultos en Colombia presentan sobrepeso, esto equivale al 37,7% de la población, mientras que 1 de cada 5 es obeso que es equivalente al 18,7% de los colombianos, razón por la cual sería una gran irresponsabilidad por parte de quienes hacemos las leyes hacernos los indiferentes con este gran problema. Sin duda alguna Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como estas son un problema de salud pública.

Para finalizar, debo agregar que se acabó la legislatura (primer año del Congreso) y mucho quedó faltando para hacer frente a estos problemas, garantizar entornos saludables y una información veraz y coherente donde sepamos de verdad que es lo que estamos consumiendo; por eso desde el Congreso y en mi labor legislativa le haré frente a esta situación y trabajaré por la salud y los hábitos de vida saludables de todos los colombianos. Cuenten conmigo para impulsar en el Congreso, en esta nueva legislatura, las medidas necesarias para mejorar la Salud Pública.

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