Los avances en salud en el Plan Nacional de Desarrollo son positivos, pero insuficientes

Los avances en salud en el Plan Nacional de Desarrollo son positivos, pero insuficientes

En materia de salud, el Plan Nacional de Desarrollo ha tenido avances muy positivos y constructivos entre la primera versión, presentada por el Gobierno nacional, y la versión actual, aprobada por las comisiones económicas conjuntas del Congreso de la República. Sin embargo, aún hace falta mucho trabajo para proteger y mejorar la salud de los colombianos y del país mismo.

Por Juan Luis Castro.

Como médico y senador, la salud ha sido mi prioridad en el Plan Nacional de Desarrollo. Ha sido una ardua labor a pesar del horizonte compartido por todos los colombianos hacia un sistema de cobertura plena y excelente calidad. Esto puede ser tal vez porque aún nos hace falta avanzar hacia la concepción de la salud como derecho y a consolidar la prevención y la salud pública como las mejores alternativas.

En contraste, en el sistema actual los recursos de la salud no se encuentran blindados y estamos esperando a que las personas se enfermen para atenderlos. Los escándalos de corrupción dan fe de ello, así como que, desde 1993 más de la mitad de las muertes ocurridas en el Sistema de Salud se debieron a causas prevenibles, según el Instituto Nacional de Salud.

A continuación, expongo los cuatro principales cambios en el Plan Nacional de Desarrollo en materia de Salud, entre los cuales algunos aplaudo y en otros me distancio completamente. Igualmente, muchos temas importantes siguen ausentes, incluso cuando se presentan como virtuosos en las bases del PDN.

Inicialmente, se había propuesto un “Programa de saneamiento fiscal y financiero” (Artículo 56) que no reconocía la rentabilidad social de los hospitales. Así, se iban a ponen en riesgo los hospitales y servicios hospitalarios en las regiones más aisladas y vulnerables del país porque precisamente en estas regiones la salud es menos rentable financieramente. Sin embargo, en la ponencia actual, se reconoce que el estado debe garantizar la salud para toda la población en el territorio nacional y que la salud no depende de la rentabilidad económica, sino social. Este es un primer parte de tranquilidad.

En segundo lugar, se había planteado que los municipios del país tuviesen la responsabilidad de atender a la población migrante sin asignarles recursos para esta tarea (Artículos 128 y 132). Esto no tiene sentido al reconocer que los migrantes se concentran en las grandes capitales y zonas de frontera. Con ese planteamiento se quebrarían las ciudades con más migrantes. Ahora bien, actualmente esta responsabilidad seguirá siendo de la Nación como debe ser. Este es un segundo parte de tranquilidad.

En tercer lugar, y en contraste, en el artículo 55 donde se fortalece la capacidad institucional de la Superintendencia Nacional de Salud y se protegen las compras a las EPS con múltiples requisitos sucedió un cambio muy extraño. El planteamiento inicial de este artículo era positivo, sin embargo, con la nueva redacción podrían comprar EPS personas que hayan sido sancionadas disciplinaria o fiscalmente por delitos relacionados con el manejo de recursos públicos, o incluso personas que hayan sido condenadas por delitos relacionados con el manejo de recursos privados en el sistema de salud. No podemos permitir que quede en manos de personas incapaces o delincuentes.

Finalmente, hubo un cambio muy sospechoso en uno de los mejores artículos. Inicialmente, el Artículo 135 establecía que la ADRES deberá realizar un giro directo a las IPS de un grupo importante de recursos. Esto es buenísimo porque la inmensa mayoría de las EPS no tienen finanzas sanas y, además, es mucho más eficiente hacer seguimiento a los recursos de la salud en un solo agente.

Sin embargo, ¡sucedió un cambio vital en 2 palabras! El giro directo pasó de ser fijo (la ADRES realizará) a opcional (la ADRES podrá realizar). Este cambio no da tranquilidad, genera ambigüedad y podría permitir la corrupción en la ADRES hacia la priorización de algunas EPS o IPS como favoritas en el giro de recursos.

Igualmente, en la ponencia actual, aún se le cobraría a las personas más pobres para acceder al servicio de salud (Artículo 138) y se le abriría la puerta a algunos intereses privados en la formulación de políticas públicas (Artículo 139). Asimismo, y a pesar de ser mencionadas como virtuosas e importantes, se siguen ignorando temas vitales. Aún son ausentes los impuestos saludables, la salud pública, la salud mental, el etiquetado frontal de productos, las buenas condiciones laborales de los profesionales de la salud. Incluso, es ausente el fortalecimiento del sistema para que no suceda más corrupción.

Finalmente, comparto mi desacuerdo con que los debates del PND siguen y seguirán siendo a puerta cerrada en el Ministerio de Hacienda sin que el país pueda conocer lo que está sucediendo allí. Esto es importante, más allá de un capricho, porque cuestiona la vital independencia de poderes que es fundamental para una sana democracia.

Seguiré trabajando por la salud como un derecho universal de todos los colombianos. Mi compromiso es absoluto.  

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