Los micos en salud del Plan Nacional de Desarrollo

Los micos en salud del Plan Nacional de Desarrollo

Teóricamente el Plan Nacional de Desarrollo consolida el programa de gobierno del presidente electo y, en esta ocasión, además, plantea ser un pacto entre colombianos. Sin embargo, el “Pacto por Colombia” parece más una compilación de retazos que no representan un pacto y que advierte sobre nuevas reformas entrantes. El tema de la salud da cuenta de ello. Por Juan Luis Castro.

Como médico y senador tengo la responsabilidad de velar por la salud de los colombianos, una tarea que estoy cumpliendo, analizando, socializando y haciendo seguimiento al PND desde la comisión 4ta de senado de la que hago parte. La salud es, tal vez, el único tema en el que todos los colombianos compartimos un horizonte hacia un sistema de cobertura plena y de excelente calidad. Sin embargo, el “Pacto por la salud” del PND se queda más que corto en esta tarea. Esto es evidente en la transversalidad de los documentos, en las metas y en el articulado como presentaré a continuación.

En primer lugar, el PND no materializa las promesas de campaña. Por ejemplo, las promesas decían que la salud se enfocaría principalmente en la prevención estructural de enfermedades transmisibles y no transmisibles, así como que se desarrollaría una agenda de buenos hábitos en salud que prevengan el sobrepeso y la obesidad en la población. Estos elementos fueron mencionados como virtuosos en las bases del PND, pero no se articulan con metas concretas y tampoco hacen parte del articulado. Toda la literatura internacional evidencia que los impuestos saludables y el etiquetado frontal de los productos son excelentes políticas públicas, una deuda con la salud de los colombianos que parece no saldarse por un tema de lobby. Parece que el gobierno va a incumplir una promesa de campaña. En contraste, hay una promesa que se cumple transversalmente: la “solidaridad en el sistema de salud”. El gobierno plantea recaudar $750.000 millones de pesos por nuevas contribuciones y solidaridad en el sistema que, realmente,  es un nuevo cobro al 5% de la población que hace parte del régimen subsidiado y no es pobre ni vulnerable. Pero ojo, todas las personas que hacen parte de este régimen por definición están en la informalidad que en sí misma es una condición de vulnerabilidad. Este gobierno parece ser el único que le encuentra sentido a cobrarle más a los más pobres.

En el articulado se presentan 17 artículos relacionados con la salud que tratan principalmente temas de seguridad social, cobertura, saneamiento fiscal, entre otros (artículos 55, 56, 127, 128, 129, 130, 131, 132, 133, 134, 135, 136, 137, 138, 139, 140 y 141).  Artículos entre los cuales hay un par de tesoros y grandes micos que parecen gorilas. Un tesoro para destacar es la materialización en la ley de la responsabilidad en los entes territoriales de la atención y afiliación de un colombiano al sistema de salud cuando no haga parte este y demande un servicio (artículo 132).

Otra línea de tesoros es la organización de procesos que permite hacer mayor seguimiento a los recursos (artículos 136 y 137). Igual, lo que prima en el articulado son micos. Por ejemplo, plantea un programa de saneamiento fiscal sin tener en cuenta criterios sociales que afectaría fuertemente a los hospitales públicos que prestan servicios que no son rentables financieramente, sino socialmente (artículo 56). En dos artículos más se plantea la sostenibilidad financiera y saneamiento fiscal del sistema como nombres alternativos a la necesaria ley de punto final (artículos 133 y 134). Yo estoy de acuerdo con la ley de punto final siempre y cuando esté centrada en la verdad, justicia y reparación para el sistema de salud, no como en este caso que está centrada en pagar las deudas donde la carga tributaria estaría por cuenta de los colombianos.

Además, no plantea algún cambio de fondo para que los robos al sistema de salud no vuelvan a suceder. Voy a proponer que esta ley se debata, sí, pero no así, que se debata como un proyecto de ley autónomo y que no haga parte del PND a las carreras, con el riesgo de que sea pupitreado sin que el país entienda plenamente lo que estos artículos implican. Los recursos de la salud son sagrados y necesitamos protegerlos para que no vuelva a suceder ningún robo al sistema que es de todos. Y como un gorila, les comparto que se reduciría la inversión en salud pública y prevención. En fin, de los 17 artículos estoy a favor de 7 (en su mayoría ligeros), hay un artículo sujeto a cambios donde mi voto es condicional y 9 artículos (más pesados) en los que estoy en contra.

Asimismo, el PND deja por fuera temas que son vitales para el país como la salud mental, la calidad de empleo para los profesionales de la salud, sólo hay 3 metas de gestión y no hay una estructura clara a través de la que se entienda como este articulado incidiría en ampliar la cobertura y calidad del sistema. La improvisación es tal que la meta de exceso de peso en adolescentes en el cuatrienio es de 24.4% contando con una línea base de 24.4%. Exactamente lo mismo. Lo pueden verificar en las bases del PND.

Me comprometo a seguir trabajando por la salud de los colombianos, socializando los micos y los tesoros en salud. Los invito a una audiencia pública que realizaré sobre salud en el PND el próximo jueves 7 de marzo en el auditorio Luis Guillermo Vélez desde las 9 am donde contaremos con la participación de expertos y ciudadanía. Igualmente, en marzo realizaré un debate de control político de salud en el PND en la plenaria del senado. Apenas esté agendado les contaré para que lo puedan ver en el canal institucional.

Leave a comment