Llegó la hora de pensar en la Salud

Llegó la hora de pensar en la Salud

Mi responsabilidad como congresista de la república consiste en buscar lo mejor para el país mediante la vía legislativa.

Por eso, desde la Comisión IV del Senado he reiterado que se debe trabajar frente a lo que realmente importa y no perdernos en discusiones sin sustento, además, la función pública que estoy ejerciendo está fuertemente ligada a mi profesión, como médico la responsabilidad con los ciudadanos es mucho mayor, por eso trabajo a diario para que los colombianos tengamos hábitos de vida saludable, con estrategias y políticas de salud pública efectivas.

En el marco de la discusión de la Ley de Financiamiento, el senador Iván Marulanda y yo, pusimos en la agenda del Ministerio de Hacienda y del Gobierno Nacional la necesidad de que esta incluyera protección a los consumidores y mayor presupuesto para el tratamiento de enfermedades implementando una serie de impuestos saludables. Específicamente propusimos la extensión del impuesto al consumo para las bebidas azucaradas y los productos asociados con el tabaco y sus derivados. En otras palabras, le dijimos al Gobierno Nacional que al tiempo que se mejora la salud de los colombianos se pueden conseguir los recursos, sin embargo, no quisieron incluir las medidas en la Ley de Financiamiento.

Seguiré insistiendo para que los impuestos saludables en Colombia sean una realidad. Estoy convencido de que con los cambios que proponemos se logrará desincentivar el consumo de productos nocivos para la salud pública, y lo más importante, la propuesta incluye que los recursos recaudados tengan destinación específica para implementar medidas en contra de la obesidad, la diabetes y demás enfermedades crónicas no transmisibles, esto solo hablando de las bebidas azucaradas.

También incluí el impuesto a los productos asociados con el tabaco y sus derivados. En Colombia, fumar es el segundo factor de mortalidad prematura y debemos impedir que esta cifra siga aumentando, pues el 12% de la población urbana es fumadora, porcentaje que equivale a casi 3.000.000 de personas que cada vez están más expuestos a problemas de salud por culpa del tabaco. La medida que se implementó en el 2016 disminuyó el contrabando de cigarrillos, el consumo en diferentes rangos de edades y ha salvado aproximadamente 337.000 vidas. El aumento de impuesto en este sector, consiste en incrementar el valor al consumidor final en $6.000 por cajetilla de 20 cigarrillos o proporcional a su contenido y $500 por cada gramo de picadura, rapé o chimú. Adicional, insistiré también en que esta medida sea aplicada a Productos de Tabaco Calentado, Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina y Sistemas Similares Sin Nicotina.

Mi posición como médico lleva a concluir que, si logramos que el gobierno incluya en el Plan Nacional de Desarrollo las proposiciones que nos rechazó en la Ley de Financiamiento, podríamos estar salvando muchas más vidas y aportando al sistema de salud de nuestro país. 

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