Plan Nacional de Desarrollo: una oportunidad de oro aún en pañales

Buenaventura.

El Plan Nacional de Desarrollo es el instrumento legal que provee los lineamientos de las políticas públicas formuladas por el Presidente de la República a través de su equipo de gobierno. En palabras simples, el PND es la ruta para que el Gobierno cumpla con sus objetivos y evalúe su gestión a través de los indicadores que lo componen.
Por Juan Luis Castro.

Los senadores ya nos estamos preparando para el inicio del periodo legislativo, y durante estos meses muchos hemos estudiado con juicio las bases del PND que se han publicado. El debate es vital: durará alrededor de dos meses pero tendrá impacto en los próximos 4 años y será definitivo para el futuro de Colombia.

El Señor Presidente propone un ‘Pacto por Colombia’, un PND basado en 3 pactos: por la legalidad, por el emprendimiento y por la equidad, con otros 11 pactos como bases transversales y 9 pactos regionales. Una propuesta que esperamos recoja todas las voces de los colombianos y que no sea una imposición gubernamental, como ya se vio en la pasada discusión de la Ley de Financiamiento.

Al revisar las bases hicimos muchos hallazgos que continuaremos estudiando esta semana con la radicación de la primera propuesta del articulado. En términos generales, los diagnósticos dejan ver la realidad del país. Es de resaltar que abarca las principales problemáticas sociales e incluye un capítulo de mujeres y de personas en condición de discapacidad.

Sobre los grupos étnicos el PND hace un buen diagnóstico y visibiliza diversas asimetrías a las que se enfrentan estas poblaciones en el país, y menciona, de forma superficial, su riqueza cultural y gigantesca diversidad. Reconoce la desigualdad en el acceso a la salud, la pobreza, la victimización en el conflicto, entre otras, y en este aspecto nuestro trabajo será garantizar que para avanzar hacia un país incluyente el PND incluya metas efectivas y no se quede en el discurso.

Sobra decir que haremos especial seguimiento a los temas relacionados con la inclusión de las poblaciones vulnerables en este documento: esas que históricamente han sido relegadas de las políticas sociales y que deben contar con atención especial.

En términos generales, el estado actual del PND genera muchas dudas. Tanto el diagnóstico como las estrategias que plantea no son concretos.  La cuestión es de forma: la mayoría son metas de gestión, están desarticuladas y no plantean resultados concretos.

Quiero poner como ejemplo el capítulo de la salud, en donde solamente se incluyen 2 metas con resultados puntuales, mientras que el resto son de gestión. Omite, por ejemplo, indicadores puntuales sobre control de enfermedades no transmisibles, mejora en los tiempos de atención, cantidad de EPS acreditadas y un sinfín de componentes que definen la calidad de un servicio de salud: está aún lejos de ser un PND sensato, de cara a la grave crisis por la que pasa el sector en Colombia.

Estamos felices, eso sí, de que se hayan incluido impuestos saludables como estrategia, pero nos preocupa porque no los vemos como una política transversal de la salud, y tampoco se concretan como una meta. Lo mismo sucede con la lactancia materna y con otros objetivos a lo largo del documento. La sensación general es que hay muchas ganas de abarcar muchas problemáticas, pero no rutas claras ni objetivos concretos.
La próxima semana el Gobierno presentará al PND al Congreso de la República a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público para que sea debatido en las comisiones conjuntas 3 y 4, y posteriormente en plenarias.

Acá tendremos una tarea gigante y tal vez una de las más importantes durante nuestro trabajo legislativo. Una vez aprobado, el DNP coordinará su ejecución, seguimiento y evaluación. Acá también estaremos presentes.


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