Miopía selectiva

El cierre de este, mi primer periodo legislativo, fue agridulce. Aunque desde el principio, de la mano de la bancada verde, tenía como propósito sacar adelante varias iniciativas relacionadas con el cuidado de la salud y el medio ambiente, no lo logramos.

Por Juan Luis Castro
En medio de la discusión de la criticada Ley de Financiamiento propusimos una serie de impuestos saludables y que buscaban proteger al medio ambiente que no tuvieron el aval del Gobierno: nos quedó claro que en Colombia todavía nos falta mucho camino por recorrer y que, lamentablemente, todavía se legisla para los más poderosos y no para el bien común.

La precaria situación del país en términos fiscales exige empezar a evaluar nuevas formas de aumentar el recaudo sin afectar a los más necesitados.

En primer lugar, es necesario dar la pelea para aumentar el impuesto al tabaco. Ya se han demostrado los innumerables efectos negativos para la salud que causa este producto, y es increíble que Colombia todavía tenga el costo por cajetilla más barato del mundo mientras otros países, como Australia -en donde se pagan alrededor de U$16 por cada una-, entendieron hace rato que gravarlo no solo contribuye a mejorar la salud sino las finanzas.

El cigarrillo mata en Colombia a 88 personas al día. Todos los días 400 niños entre los 10 y los 15 años lo prueban por primera vez. Y aunque en 2017 el impuesto pasó de $1.400 a $2.100, todavía nos falta. Un aumento de U$2 por cajetilla le traería al país $1.2 billones que definitivamente le darían un impulso al recaudo. Sin duda esto solo traería beneficios, sobre todo teniendo en cuenta que Colombia se gasta el 6% del PIB en tratar enfermedades terciarias fácilmente prevenibles si el consumo del tabaco disminuye.

Otro punto sensible es el del impuesto al consumo de bebidas azucaradas. Uno de cada 4 niños en Colombia es obeso, y está demostrado que la obesidad puede causar una serie de enfermedades que aumentan el gasto en salud pública. La tasa del 20% que propusimos va en el mismo camino del impuesto al tabaco: proteger la salud de los colombianos, especialmente la de los niños, e impulsar el recaudo.

Es clave, así mismo, resaltar que también insistimos en la importancia de un impuesto a los plásticos de un solo uso y al carbón, pensando en el cuidado del ambiente y en dejarles un planeta sano a las generaciones venideras.

A pesar de que estas valiosas propuestas no han tenido un buen recibimiento en el Congreso, vamos a seguir insistiendo. No es posible que continuemos con la miopía y que privemos al país de unas finanzas fuertes y una salud óptima con medidas que, aunque poco populares, son necesarias.

En 2019 seguiremos dando la pelea.

 

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